27 mar. 2008

el protagonista todavía está triste, pero próximamente...

(Ceci: creo que era ésta la que te gustaba, ¿no?)

10 comentarios:

Shakadal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
cecilia varela dijo...

siiiiiiii!!!!
esaesa

Matías dijo...

muy bonita la ilustración!!
porque está triste?

saludos

aitana dijo...

Cecilia: ya sabía yo...

Matías: está triste porque se ha perdido.

tatio viana dijo...

Está bellamente triste. Me ha encantado el detalle del pájaro que le acompaña (¿siempre?).

(Que encuentres las mejores letras para "tu nuevo cuento", las más bellas notas para tu nueva banda sonora, los colores más bonitos para tus nuevos muebles... Haciéndola tú seguro que es una preciosa, original y divertida historia.)

Marcelo Munch dijo...

Corrección, Ruperto no llora porque está perdido, Ruperto llora porque se siente solo. Y no lo está.

Gustavo Aimar dijo...

Hermoso Aitana, cada vez que vengo por aquí y ando un poco desganado, veo tus dibujos y me dan ganas de salir corriendo y ponerme a dibujar...

Ya estás en España??!!!

aitana dijo...

Tatio: gracias mil.

Marcelo: ¿no está uno solo siempre que se siente perdido?, ¿no está uno perdido siempre que se siente solo?, ¿no nos sentimos solos, perdidos, a veces, a pesar de que no lo estemos?

Gustavo: sí, ya estoy aquí.

Marcelo Munch dijo...

Respuesta: si uno no está solo ni siquiera importa si estás perdido. Y quién se siente solo no tiene porqué sentirse perdido.
Es el extraño corazón del hombre que busca insondables maneras de sentirse a salvo, y en su inimaginable deseo de controlar y optar por un camino seguro para no sentirse perdido, nos olvidamos que no estamos solos.
He ahí que la soledad se confunde con el vacío, he ahí que algunos que no buscamos salvarnos ni deseo de control alguno, preferimos estar más bien solos.

Ruperto ahora está feliz, auqnue ya no se vean nubes ni su árbol en el horizonte.

cecilia varela dijo...

Uno vive la ilusión de que está solitariamente acompañado.
O bien uno vive la compañia ilusoria de sentirse acompañado.
O también, uno vive acompañado de ilusiones solitarias.