
Ilustración y diseño de "El romance de la biblioteca", de Ignacio Sanz, para la revista "Educación y Biblioteca" número 172.



La Niña Nadadora vivía en el Mundo al Revés. No podía venir a verme porque un océano entero nos separaba y ella no tenía pestañas que le protegieran los ojos del agua salada. El Niño Barbado le puso unas, rojas como las mías, y le pintó el gorro de baño más bonito del mundo. Así que ella, valiente como pocas, nadó y nadó y nadó hasta llegar a mi puerta. Ahora vive conmigo en el Otro Mundo al Revés. Platicamos de muchas cosas y leemos cuentos y nos reímos del tiempo. También dibujamos entre las dos un retrato para enviárselo al Niño Barbado y que no la extrañe demasiado.