1 may. 2011

adiós Ernesto

"Y él había suspirado entonces y ella le había dicho "qué". Y él le había respondido "nada", como respondemos cuando estamos pensando "todo". Momento en que Martín dijo casi sin querer, a Bruno:
–Aquí estuvimos una tarde con Alejandra.
Y, como si no pudiera detener su bicicleta, perdido el control, agregó:
–¡Qué feliz fui aquella tarde!
Arrepintiéndose y avergonzádose en seguida de semejante frase, tan íntima y patética. Pero Bruno, no se rió, ni se sonrió (Martín lo miraba casi aterrado), sino que permaneció pensativo y serio, mirando hacia al río. Y, cuando después de un largo rato, Martín imaginaba que no haría ningún comentario, dijo:
–Así se da la felicidad".

Sobre héroes y tumbas
Ernesto Sabato

2 comentarios:

Freeman dijo...

Precioso.

Elena dijo...

Gracias por traerlo Aitana, me he encantado acordarme. Con tu permiso lo reproduzco en mi blog. Un fuerte abrazo!