11/10/2011

bienvenida a un otoño sin piedras

La puerta se cerró
y ella se quedó afuera.
Abrió su mano derecha y,
en lugar de un corazón,
encontró una piedra.
La metió en el hueco de la cerradura
para que nunca más se abriera.

Encajaba perfecta.

3 comentarios:

Blanca Bk dijo...

Me ha encantado. Chapeau!! :D

D.Laurencich dijo...

y a mí también, me encantó, y me dolió.

VERONICA LEONETTI dijo...

Qué bueno Aitana!