
(El Financiero, 04-08-2009)
El pasado mes de agosto la sección cultural del periódico "El Financiero" de México cumplió años, y se nos invitó a varios de sus amigos y lectores a escribir sobre cuál es nuestra bebida favorita y por qué, para publicar unas páginas a modo de brindis de papel.
Yo escribí sobre el café.


15 blablabla...:
Tu texto y tu ilustración me traen a la mente aquello que, dicen, debe ser el café:
Caliente
Amargo
Fuerte
Escaso
Un abrazo mientras reestreno mi prensa francesa en la oficina.
¿Podrá conseguirse tu libro sobre el café en México.
Otro abrazo.
Precioso...
¡Qué poderoso el sentido del olfato! Hace tiempo leí que nos sería imposible enamorarnos de alguién cuyo olor no nos gustase. Supongo que es cierto...
Voy a tomarme un café. Aunque lo que mi nariz me pide en este momento es el olor de los pinos.
Saludos.
Hola Aitana! queria decirte que me encantó tu relato sobre el café.
Simplemente maravilloso
Gracias por compartirlo
Buen relato!!
La bebida que me liga a la infancia es el colacao, además el colacao de la marca "día".
Mmmmmm que ico, un buen tazón de infancia, digo , de colacao.
Un besín.
es un texto precioso!! cada palabra es un deleite! Lo disfrute de principio a fin!
Aitana, eres una gran gran artistaza!!!!
Gran historia Aitana. Me ha encantado. Y además, me ha traído recuerdos...
Niña, qué bonita invasión a todos los sentidos...
Aitana....QUE UNIVERSA!!!
Es entrar y se te ponen las gallinas de piel erizosus...
Escribes tan bonito e ilustras tan boniato precioso, que los sentidos hacen palmas con las dos que sienten y los dos que hablan al ver...vamo, que...MENCANTAS!!
SIPE!! por la napia entran las tropas de los recuerdos, esos titis de los que estamos hechos.
*viva!
Qué bonito y qué emotivo, Aitana. Lo has descrito con tal sensibilidad que has conseguido que afloraran mis recuerdos, unidos a otros olores y otros sabores. Hummmm, me tomaré una taza de café bien cargado, a la salud de tus recuerdos y en memoria de esos pinos, y lo releeré degustándolo despacio. Gracias mil.
Aitana, tu relato me remontó a mi niñez, y como bien dices, los niños tomabamos leche, que sabía a café, hoy en día la costumbre , o el vicio del café ( aún lo tomo con leche) de las 5 de la tarde con el pan recién comprado, ummmmm una delicia que no me la pierdo por nada.
Pero qué relato taaaan bonito...
Qué suerte gobernar lo mismo las letras que las líneas y los colores.
Es un relato estupendo, me ha traído recuerdos de largos y lejanos veranos al cuidado de mis robustas tías, en un piso sobre un tostadero de café. Nunca más pude olvidar ese aroma. Aprovecho para felicitarte por tu magnífico trabajo -que sigo desde hace tiempo-.
Un saludo
Lola
Gracias a todos y todas. No saben cómo me alegra ver que mis recuerdos evocan recuerdos. Estoy conmovida.
Amigos mexicanos: según tengo informado, el libro se distribuirá en México en unos meses.
Una ronda de café para todos!... yo pago.
Conmovedor relato. EL aroma del café velando por siempre por tus pinos y tus mares.
Te felicito y saludo
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