30 oct. 2011

pequeño, mediano, gigante




¡Qué bien lo pasamos el sábado en Contarte!

Fuimos a casa de Manuel, el niño gigante, e inventamos en qué se podrían convertir los objetos gigantes que encontramos allí.

Convertimos un sombrero en un barco pirata o un disfraz de cuerpo entero; un calcetín en un saco de dormir; un zapato en la morada de un dragón; un balón de fútbol en un nuevo planeta o una casa rodante; un hámster en una casa andante; una jeringuilla en un avión; un saltamontes en un vagón de metro; media naranja en un paraguas que llueve por dentro zumo; una flor en una sombrilla; una tacita de té en un palacio de tres pisos; una cuchara en un tobogán con piscina incorporada,...

Descubrimos que, en casa de Manuel, todo un océano cabe en la bañera, con delfines, tiburones, pulpos y hasta tsunamis.

Si no se lo creen, compruébenlo con sus propios ojos:



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